Todo empezó en los años 80, cuando Bill Atkinson, uno de los ingenieros más importantes de Apple, desarrollaba el software gráfico QuickDraw para el sistema operativo Lisa. Un día, Atkinson mostró orgulloso cómo había logrado dibujar círculos y óvalos de forma eficiente, sin usar operaciones complicadas, lo cual era un avance técnico relevante para esa época.
Pero Steve Jobs no quedó impresionado. En cambio, le preguntó si también se podían hacer rectángulos con esquinas redondeadas. Atkinson respondió que eso sería muy difícil y que no lo veían necesario. Sin embargo, Jobs insistió: señaló que en el mundo real casi todos los objetos tienen bordes redondeados, desde señales de tráfico hasta muebles. Para convencerlo, incluso lo llevó a caminar por

Atkinson finalmente aceptó el reto y, al día siguiente, regresó con una solución. Había logrado crear rectángulos con esquinas redondeadas, rápidos de renderizar, y añadió esa función a su programa con el nombre de «RoundRects». Desde entonces, este tipo de diseño se volvió un estándar en Apple, tanto en software como en hardware. Macintosh, luego el iPhone y todo el ecosistema de Apple adoptaron esa estética que hoy también usan muchas otras empresas tecnológicas.






