Open AI se ha convertido en el «Fast Food» de la IA. Y eso significa que para Sam Altman el negocio es la atención, no la AGI

 

En los últimos meses, OpenAI no ha parado de lanzar productos y servicios nuevos de inteligencia artificial a una velocidad que parece imposible de seguir. Cada semana hay una novedad: una herramienta, un botón, una app, una red social, incluso un navegador llamado Atlas. Antes de eso, vimos cosas como Sora 2, AgentKit, funciones nuevas en ChatGPT como compras integradas, controles parentales y muchas más.

Todo esto está ocurriendo mientras, en teoría, su objetivo principal sigue siendo la AGI, la inteligencia artificial general, esa inteligencia que supuestamente debería pensar y aprender como un ser humano. Pero la realidad es que todo esto parece más una estrategia para dominar nuestra atención que para acercarse realmente a la AGI.

La velocidad con la que lanzan productos parece diseñada para que todo el mundo esté constantemente hablando de ellos. Y funciona. Cada nuevo anuncio genera ruido en redes, titulares en los medios y reacciones por todos lados. OpenAI se ha vuelto una fábrica de hype, donde lo importante no es tanto si el producto es revolucionario o no, sino que llame la atención en ese momento.

Cada nuevo lanzamiento también les sirve como una especie de cortina de humo. Tanta novedad seguida confunde a la competencia y hace que sea casi imposible seguirles el ritmo. Cuando una empresa rival empieza a entender una de sus funciones nuevas, OpenAI ya ha lanzado otra cosa. Y eso les da una ventaja brutal en el mercado

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